El Zaragoza despega del farolillo rojo
Lo sintió como nadie. No pudo evitar que las lágrimas rodaran sobre sus mejillas luego de convertir ese gol importantísimo, crucial para las aspiraciones de su Zaragoza de cara a esta difícil lucha que está entablando contra la permanencia. Y también contra sí mismo. Porque, hay que decirlo, este equipo maño tiene plantilla para mucho más de lo que se encuentra peleando. Las lágrimas del eterno Roberto Ayala simbolizaban a la perfección lo que había costado conseguir esa victoria.
el 04-05-2008